Presidente de la AMIA: “Estamos orgullosos del Shalom Bait que se ha logrado en nuestra gestión”

Presidente de la AMIA: “Estamos orgullosos del Shalom Bait que se ha logrado en nuestra gestión”

El presidente de la AMIA, Amos Linetzky, recibió a ItonGadol en el edificio de la calle Pasteur para reflexionar sobre el cierre de su gestión y las próximas elecciones que se desarrollarán en la institución el 6 de abril.

 

«Como todas las gestiones, la nuestra también tuvo logros y desafíos o asuntos aún pendientes. Pero si me preguntás qué es lo que más me enorgullece de estos años de gestión en AMIA, sin dudas te respondo que es el haber podido lograr entre todos una situación de ‘Shalom Bait’. AMIA, la institución más emblemática de la comunidad Judía Argentina, lo amerita. No necesariamente significa unidad ingenua, ni tampoco renunciar a los valores de cada uno, pero sí respetar al otro. Considerarlo. Ahora que estamos cerca de las elecciones, significa también considerar a nuestros contrincantes políticos no como enemigos, sino como pares con ideas distintas a las nuestras, que merecen ser respetadas y escuchadas. En estos tres años, b´h, ese es el mayor logro. Y eso no es algo obvio ni dado, no siempre ocurrió de esa forma. Es el producto de mucho esfuerzo de todos.”, destacó.

-¿Cuál es el momento de la comunidad en el cual ocurre esta elección?

La comunidad judía mundial está atravesando un momento especial por Israel, y nosotros en Argentina no somos ajenos a eso, todo lo contrario. El 7 de octubre hemos sufrido el peor ataque antijudío luego a la Shoá.  

Creo que simbólicamente se decidió continuar con todo siempre para adelante. Hubo muchas discusiones interesantes producto de la angustia que generó el 7 de octubre. Discusiones sobre qué hacer, y la decisión fue la misma que tomó el pueblo judío a lo largo de su rica historia: continuar para adelante. No bajar los brazos.  No dejar que el terrorismo nos venza. No lo permitimos el 18 de julio, no lo permitimos en marzo del ’92, tampoco lo vamos a permitir ahora.

-¿Eso generó una conversación puertas adentro? ¿Qué decisión tomaron?

Sí, totalmente. La decisión siempre fue continuar. No hay clima de alegría como podía haber antes del 7 de octubre, claramente. Pero se decidió continuar. Las elecciones son parte de esta decisión. De hecho, hubo alguna discusión hace unas semanas que provino de sectores de la oposición de posponer las elecciones en AMIA por la situación en Israel. Yo mantuve mi opinión y no me involucré con la propuesta. Lo dije también antes de las elecciones en DAIA, debemos continuar con nuestra vida comunitaria.

– Hemos visto varios actos por el tema del 7 de octubre en la ciudad de Buenos Aires. ¿repercute de algún modo en la elección? Se habla de judíos que se acercaron al judaísmo después del 7 de octubre. No todos son socios de la AMIA, pero también debe haber socios que nunca participaron.

En cuanto a los actos, tenemos que valorar todo el movimiento que hubo. No sé si en todos los lugares del mundo se dieron tantos encuentros tan masivos como en nuestro país. Tan emotivos como el último que se realizó en homenaje a la familia Bibas.

Creo que el de las Elecciones es un tema distinto. No hay que mezclar. La participación va a depender de la capacidad que tenga cada partido de atraer a su electorado y de convencer de que vengan a votar.

-¿Cómo vivió la AMIA el post 7 de octubre?

Desde los primeros días nos juntamos y pensamos cómo podemos ayudar. Por ejemplo, de inmediato se implementó el nuevo programa “Hosen”, que surgió en esta gestión. Es una iniciativa que existe en Israel y la replicamos aquí en Argentina con el apoyo de la Agencia Judía. Es un grupo especializado de voluntarios y profesionales que reaccionan en momentos de crisis y emergencias psicosociales. De inmediato, Hosen actuó con familiares y personas afectadas por el 7 de octubre.

Todos los actos fueron super masivos. También los reclamos por los secuestrados han, y siguen siendo, firmes. Sólidos. Tuvimos en su momento múltiples reuniones con el entonces canciller Cafiero y con Alberto Fernández luego de las cuales el gobierno emitió notificaciones y solicitadas en Israel pidiendo por la liberación de los secuestrados.  

También, a pocos meses del ataque hicimos un viaje con dirigentes que tuvo un valor simbólico muy fuerte. Dirigentes de distintas instituciones nos unimos en esta visita. Nos encontramos todos en la embajada de Argentina en Israel junto con familiares de personas secuestradas. Fue muy fuerte y movilizante para todos. Transmitimos nuestro apoyo. Visitamos los lugares afectados, vimos todavía las paredes manchadas de sangre. Fue desgarrador.

La cantidad de encuentros de apoyo mutuo y el acompañamiento fue impresionante. Hace unos días nomás inauguramos la muestra “El último abrazo” que todavía está en el Palacio de la Libertad, de madres de personas asesinadas el 7 de octubre, dos de ellos en el Festival Nova.

Múltiples acciones que movilizaron a la comunidad y de las que AMIA fue protagonista.

 -Hablar desde AMIA respecto a lo que ocurrió el 7 de octubre, inmediatamente nos lleva al 18 de julio y la lamentable experiencia que tiene la institución, la resiliencia. Eso ocurrió hace 30 años.

Correcto, por un lado, esta vocación de continuidad y de resiliencia que tiene la comunidad judía. Y, por otro lado, la denuncia constante, porque el terrorismo es el mismo en los dos escenarios. Siempre Irán apoyando, el mismo horror. En oportunidad del discurso tan importante que tenemos que dar los presidentes de AMIA el 18 de julio, que tiene tanta trascendencia social, tuve la oportunidad de remarcar este punto sobre el terrorismo y denunciar claramente a todas las organizaciones que han hecho un silencio cobarde y cómplice. Los hemos señalado sin rodeos. Creo que fue una decisión acertada denunciar públicamente a quienes han elegido estar del lado del terror. Lo volvería a hacer.

-¿Lo vincula con el antisemitismo?

Yo creo que sí, que en el fondo lo que hay detrás sin duda es antisemitismo. El antisemitismo encubierto en supuestas críticas al accionar militar de Israel, es puro antisemitismo. El 8 de octubre Israel ya era acusado de genocida antes incluso de iniciar su respuesta. Esto muestra un antisemitismo, encubierto, pero que quedó muy desenmascarado luego el 7 de octubre. Tantas agrupaciones que pensábamos que eran amigas y que nos han decepcionado.

-¿Cómo está viviendo como presidente de la AMIA la mirada respecto al antisemitismo en Argentina?

Si uno compara la situación con otros países, en términos relativos nuestra situación es buena, gracias a D´s. Hablamos con colegas de otras comunidades del mundo, y lo que viven es desgarrador. B´h la situación aquí es distinta. Uno puede ir con kipá por la calle, uno puede hablar libremente. Nos sentimos cuidados. No nos han impedido realizar ninguna manifestación de reclamo. La verdad que creo que estamos en una situación privilegiada y esto en el mundo se sabe, muchas comunidades de distintos lugares del mundo mencionan a la Argentina como un ejemplo en ese sentido.

-Hay una parte de la comunidad que, aparentemente, está conforme con la gestión del BUR. No escucho reclamos, en la calle ni en las redes, frente a esto ¿Cómo se paran frente a la próxima elección?

Cuando recibimos estas manifestaciones de apoyo, especialmente cuando vienen de personas de fuera del BUR, a nosotros nos llena de orgullo. Son como caricias y palmaditas en la espalda. Como todas las gestiones, la nuestra también tuvo logros importante y asuntos que aún están pendientes. Pero si me preguntás que es lo que más me enorgullece de estos años de gestión en Amia, sin dudas te respondo que es el haber podido lograr entre todos una situación de ‘Shalom Bait’. La Amia, institución más emblemática de la comunidad Judía Argentina, lo amerita. No necesariamente significa unidad ingenua, ni tampoco renunciar a los valores de cada uno, pero sí significa respetar al otro. Considerarlo. Ahora que estamos cerca de las elecciones, significa también considerar a nuestros contrincantes político no como enemigos, sino como pares con ideas distintas a las nuestras y que merecen ser respetadas y escuchadas. En estos tres años, b´h, este es el mayor logro. Y eso no es algo obvio ni dado, no siempre ocurrió de esa forma. Es el producto de mucho esfuerzo de todos.

Hemos tratado de que todos tengan su lugar. Dar cabida a todos. En las últimas elecciones, el BUR ganó por un margen que le permitía prácticamente gobernar por su mismo. Sin embargo, se decidió unir, incorporar, consensuar. Un ejemplo es la conformación de las secretarías de la AMIA, que la mayoría no son ocupadas por miembros del BUR. Por ejemplo, el mismo Secretario General, Gaby Gorenstein. El secretario de Cultura, Enrique Grinberg, junto a Ruth Fainzylberg. El secretario del área social, Gaby Gutesman. Raúl Stolarza en educación. Danny Lew en el área de empleo, Mario Comisarenco en seguridad, Marina Degtiar con Arte y Producción primero y el Programa Hosen después, Rosita Nagelberg en la secretaría de la mujer Leonardo Chullmir, en el diálogo interreligioso, Dario Grunberg, en Juventud y en Infraestructura, etc. Podría continuar. Todas personas muy queridas y valoradas que hacen muy bien su trabajo. Con entrega y convicción. Nos pareció adecuado entonces que se unan a la gestión sin importar si pertenece a una u otra agrupación. Lo hemos hecho juntos.

Luego de 17 años, el electorado, los empleados de AMIA y los socios de AMIA en general, entienden con total claridad que el BUR viene a hacer participar a todos, a unir. Siempre con respeto por nuestras tradiciones y nuestra historia y con vocación de continuidad.

Mirá que interesante lo que ocurrió el 18 de julio en oportunidad del masivo acto en Pasteur. Este último año todos los ex presidentes de la AMIA juntos en el escenario. Si me preguntan qué me gustaría contarle a mis hijos el día de mañana sobre estos años en el cargo, les voy a contar justamente esta anécdota tan especial. Tuve el honor de dar el discurso del 18 de julio con todos los expresidentes acompañándome.

El director de ItonGadol, Daniel Berliner, junto al presidente de la AMIA, Amos Linetzky.

-¿Usted es un hombre muy modesto, pero cree que todo esto va a perdurar en el tiempo?

Buscamos en esta gestión un perfil bajo. Estoy convencido que no hay otro camino. Eso significa ser conscientes de que el dirigente no tiene que aprovechar y usar su cargo, su posición y su exposición social, el papel primordial que ocupa AMIA en la Argentina como una oportunidad para lograr fama a toda costa, para salir en todos los diarios, incluso cuando no hace falta, para aparecer en cuanta foto fuera posible codeándose vergonzosamente con otros dirigentes para salir en primera fila…  Creo que el buen dirigente tiene que tener este punto bien presente. Asumir cargos tan importantes en la comunidad implica una responsabilidad enorme y demanda pensar constantemente qué es lo que la Kehilá necesita y actuar en consecuencia. Ese es el rol del dirigente. No vengo a decir que yo lo he logrado, pero sí que ese fue nuestro norte. Y también influyó eso en la posibilidad de lograr Shalom Bait que mencionábamos. Cuando uno sabe ponerse un poco de lado, entonces le puede dar cabida a otros. El “kavod” (la búsqueda constante de honores) es una enfermedad insaciable a la cual hay que intentar escaparle constantemente. Pirkei Avot nos enseña que “…la búsqueda de honor saca a la persona del mundo”.

Ojalá sea un comienzo y una continuidad de esta forma de dirección que hicimos todos juntos con todas las agrupaciones que nos acompañaron en esta gestión.

-Hablemos un poco de la gestión en sí misma.

-Podemos estar muy orgullosos de la gestión, de todo lo hecho b´h. Tomemos como ejemplo la infraestructura. La cantidad de obras que se han realizado es impresionante… se pudo completar la obra de Loyola. Hoy tenemos las salas velatorias más acogedoras que hay en Buenos Aires. Los dos edificios históricos de Uriburu y Pasteur están hoy unidos por medio de un puente, que también es una obra simbólica de construcción de lazos. Arrancamos con un plan integral de reformas en Tablada que se encuentra en progreso, cada día que uno va a Tablada encuentra algo nuevo. Estamos hablando de 63 hectáreas, es un cementerio gigante, por lo tanto vamos paso a paso porque es muy costoso. Construimos en la sede de Pasteur una sala inmersiva nueva, que es única en Buenos Aires, y que ya vamos a empezar a dar a conocer en las próximas semanas donde uno ingresa en una experiencia inolvidable que lo lleva por la historia judeo-argentina con audiovisuales espectaculares. Reformamos nuestra sede para aumentar las visitas turísticas, y con ellas el posicionamiento de AMIA y sus ingresos. Volvimos a mejorar el espacio del bar, porque también tiene un rol social, que ahora está muy hermoso. Para que la gente vuelva a juntarse en la AMIA a tomar un café. Yo crecí con las historias que me contaban mis padres: “tal amigo se casó con tal amiga y formaron una familia, se conocieron en la AMIA”. La AMIA es el punto central de la comunidad judía en Argentina y tiene que continuar siendo así.

Todas estas obras que se hicieron son nuestro orgullo y especialmente sabiendo que lo hicimos siempre cuidando el equilibrio económico. Los números están bien. Las finanzas están bien. No hemos hecho endeudado a la AMIA. Sería irresponsable. Lo puede ver cualquier persona revisando nuestros Estados Contables auditados y abiertos al público. Nuestra premisa innegociable es tener equilibrio operativo.  Esta es una marca registrada del BUR. Construir, pero pensando en los próximos que vendrán. No les dejamos un dolor de cabeza a las próximas generaciones, sino una institución sana y equilibrada. También le dimos mucha prioridad al fortalecimiento de la educación judía que es la que garantiza la continuidad y a los programas sociales que benefician a miles de familias.

-¿Cuáles fueron los hechos concretos de la inversión en educación?

El presupuesto de educación, desde que empezamos, casi se duplicó. Ahora mismo estamos lanzando un programa de becas, que hacemos juntos con el KKL para que las familias vuelvan a la red. Vamos a distribuir casi medio millón de dólares con este propósito este año. Nos asociamos con las escuelas y el KKL para alcanzar este fondo de becas histórico y que tengo esperanza siga creciendo año tras año. Ya hemos recibido más de 400 formularios y solicitudes. Se hizo con el apoyo de FEJA y las escuelas. Este año se entregarán aproximadamente 120 becas que cubrirán un porcentaje altísimo de la matrícula anual. Una ayuda espectacular para que puedan volver a nuestras escuelas, para que la plata no sea una excusa para no recibir educación judía.

Estamos también trabajando en lograr una certificación de calidad para las escuelas, por medio de un programa muy ambicioso a realizarse con a una de las universidades más prestigiosas de la Argentina (no te puedo decir todavía el nombre, porque estamos avanzando con negociaciones justamente estos días). Es un proyecto muy costoso, pero creemos que lo vale y haremos lo posible por concretarlo. AMIA debe hacerlo. Es nuestra misión. La idea es que las escuelas judías no sólo sean de calidad, sino que lo sepan transmitir con certificación de excelencia y calidad que lo evidencien.

Otro objetivo que intentamos fue hacer una mesa de trabajo conjunta dirigida por Vaad Hajinuj y FEJA. Debemos trabajar juntos por la educación. La mesa de trabajo que propuse debe incluir, entre otros,  también a KKL,  BAMÁ, FACCMA, la Agencia Judía, el Keren HaYesod. Hay que hacer una mesa donde estén todos. Se llevo a cabo una primera reunión. Esta iniciativa debe retomarse cuanto antes.

… Y mucho más. La educación debe ser la prioridad.

-¿Se evaluó la posible falta de alumnos en un futuro o el acceso a la educación?

Todas estas medidas que te menciono son de carácter urgente. No hay tiempo. Estamos en un proceso que viene desde hace muchos años. Vemos como se cierran más y más escuelas. Hay que revertir el proceso a toda costa. En el famoso estudio “Mifné” que hicimos desde AMIA se ve un resultado de números preocupantes en cuanto a la matrícula.

Yo me acuerdo que mis abuelos no podían siquiera pensar en no mandar a los chicos a una escuela judía. No se les ocurría.  Era algo imposible. Lamentablemente hoy eso cambió y no se le da a la educación el valor supremo que merece. Siempre recuerdo a mi zeide Jaime Z¨L. Trabajaba duro todos los días. Vendía juguetes. Tenía un momento libre cada mediodía para descansar cuando se cerraba el negocio. Pero él prefería no usarlo para descansar, sino para llevarnos a nosotros, sus nietos, todos los días al shule Bialik de Avellaneda. Su Renault 12 blanco parecía un ómnibus escolar que transportaba a todos los chicos de la calle Marconi. Para él, esto era una prioridad total. Se perdió un poco eso. Hay que retomarlo.

-No es un tema menor que sea el KKL el socio para la iniciativa de educación.

Sin dudas. Hemos fortalecido el vínculo con el KKL en Israel para que nos acompañen en el proyecto. Y lo han hecho junto a su oficina local aquí en Argentina. Algo similar ocurre con el famoso Kenes (Encuentro Internacional de Educación) que hacemos todos los años, en el cual la OSM, el KKL y otros socios se unen a la AMIA con el mismo objetivo y convicción. Se trata de un congreso internacional para morim desarrollado en julio, al que asisten más de 1.500 docentes. El más grande fuera de Israel con la participación de los mayores expertos mundiales en educación.

-¿Cómo está la situación de los docentes en la red escolar judía?

Es preocupante la falta de docentes. Cada escuela tiene sus propios problemas y desafíos, pero todas coinciden en la falta de morim. Por eso estamos fortaleciendo cada año las propuestas que ofrecen los Institutos Agnon y Melamed de Formación Docente, que administra AMIA, y que hoy nuclea a cientos de alumnos. Pero hay que hacer más.  Mucho más. Los morim tiene un rol esencial.

-Respecto a Acción Social, ¿qué está pasando?

AMIA Social es el área a la que se destina el porcentaje mayor de recursos dentro de AMIA, porque somos conscientes de los problemas que atraviesa una parte de nuestra comunidad.

Tratamos de innovar también y brindar respuestas frente a las diferentes necesidades que surgen. Tenemos un centro de viviendas que se llama Lagur, donde hay 10 familias que viven en condiciones dignas y respetables. Ha sido único por el éxito que ha tenido: es un lugar que busca ofrecer la contención y el espacio para que las familias puedan rehabilitarse y rehacer sus vidas. Ahora estamos tratando de construir un nuevo centro que se llamará Hatikva, si D´s quiere será cuatro veces más grande que Lagur, con más de 40 unidades. Tenemos ya un modelo, una maqueta y algunos donantes que se han comprometido a acompañar. Si logramos conseguir más donaciones lo vamos a lanzar pronto.

En la actualidad hay más de 3.000 personas que reciben ayuda directa de AMIA.

 -¿Se sigue compartiendo este trabajo de asistencia con Tzedaka, Jabad y el Joint?

Sí, esta Red que nos une es admirable, porque ha sabido responder siempre. Lo ha hecho en la crisis de 2001, y lo sigue haciendo ante cada situación de dificultad. Los estudios, sondeos y relevos que hemos realizado juntos, el trabajo que hacemos en conjunto, el mapeo sobre la situación actual, las bases de datos compartidas para saber qué hace cada uno, evidencian un trabajo mancomunado digno de imitación.

Se está replicando este modelo de trabajo en conjunto también en materia de Centros de Día y Hogares para personas mayores, con el apoyo del Joint. La Red está conformada por AMIA, Ledor Vador, Beit Sion, Hirsch y Vidalinda.  Ya hemos empezado a trabajar con un sondeo de la situación actual.

También el área de discapacidad es esencial. Es una asignatura pendiente de la comunidad. Un tema prioritario antes de terminar nuestra gestión. Queremos que el área de discapacidad AMIA lidere todos estos esfuerzos. Ya tuvimos una reunión con el Joint, que está siempre atento a las necesidades comunitarias y siempre dispuesto a trabajar en aras del bien comunitario. Vamos a empezar haciendo un mapeo para entender la situación actual. Hay grupos que ya están trabajando. Queremos trabajar con Taglit para que haya un grupo de chicos con discapacidad que puedan viajar a Israel.

Vamos a contratar a una persona joven, con mucha energía, para coordinar este área.

–¿Cómo es la relación con el gobierno de la ciudad de Buenos Aires y con el gobierno nacional?

Es muy buena, fluida. La AMIA trata de cuidar siempre la neutralidad. De no mostrar ninguna tendencia política. La AMIA trabaja de forma muy cercana a las intendencias, con los gobernadores, los ministros, diputados, etc.. Hemos tenido aquí hace unos meses a todos los gobernadores de las provincias en oportunidad de un encuentro federal  por la memoria. Creo que nadie los juntó como logró juntarlos la AMIA. Es un ejemplo que nos enorgullece de cómo la institución es percibida socialmente, todos aceptaron juntarse aquí en este edificio. Tengo una anécdota muy linda (que fotografié como recuerdo) de una charla junto a Kicillof y a Macri. Los dos juntos en la AMIA por la Memoria. Esto muestra de alguna manera la percepción que tiene la sociedad sobre AMIA, como una entidad seria, transparente, en la que se puede confiar.

-¿Cuál es su mensaje para esta próxima elección?

Creo que la elección es un evento para celebrar. Un momento en el cual los socios de AMIA pueden manifestar su aceptación o sus críticas. Es un momento para que también los dirigentes demos un ejemplo de diálogo, de convivencia. B´h por ahora las agrupaciones lo estamos logrando.

Obviamente, y ahora sí con mi kova (gorro) de miembro del BUR. Pido que nos apoyen. El BUR ha demostrado ser abierto, cuidando siempre el respeto por nuestra tan preciada identidad, tradición y nuestra rica y milenaria historia.  No hace falta acudir a relatos. Simplemente ver la realidad. El BUR ha representado a la AMIA con responsabilidad y sensibilidad. Le ha dado prestigio a la AMIA a lo largo de estos 17 años. Vale la pena entonces votar al BUR (Lista 3) y seguir escribiendo juntos nuestra historia.

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